Quien es Nuria Pereto?

Paciente antes que Actriz
Cuenta Núria Peretó: “Estuve yendo de hospital en hospital hasta los nueve años a causa de una cardiopatía congénita severa, la conocida como enfermedad de los niños azules”, a la cual se sumó “el riesgo de sufrir una parálisis permanente” que prorrogó su particular calvario hasta los catorce años”. Fué en el Hospital del Sagrat Cor de Barcelona donde conoció a una mujer, enfermera que semanalmente visitaba a su hermana, la compañera de habitación de Núria Peretó “Cada miercoles, a las once de la mañana, aquello se convertía en el camarote de los Hermanos Marx, con la presencia de médicos, camilleros, enfermeras  otros pacientes que venían a nuestra habitación a compartir las risas. Recuerdo que en una ocasión, de tanto reír, me saltaron tres puntos de sutura”. Fué así como se dio cuenta de que la risa quita el dolor, y ahi germino la semilla que años más tarde se convertiría  en Salut i Clowns de Tarragona.

Desde entonces ha actuado (en colaboración con diversas entidades como Magos por la Esperanza, la Fundción Soñar Despierto, la Asociacion Cardiopatías Infantiles de Cataluña y la del Síndrome Cornelia de Lange) en Hospitales como Vall d’Hebron, el Sant Joan de Déu de Barcelona y en diversos centros de ocio (el Tibidabo, Marina de’Or, Port Aventura, etc.). Ahora tiene en cartera un programa regular de actuaciones en diferentes Hospitales de la Provincia de Tarragona, del Penedés y el Garraf.

Salut i Clowns es una asociación Legalmente constituida el mes de Febrero del 2008, cuenta con nueve miembros a los cuales se unen una docena de personas entre médicos, enfermeras, psicólogos, pedagogos, logopedas, personal de administración entre los centros en los que actúa …

“Se trata – afirma Peretó – de la única asociación española que combina profesionales remunerados del mundo del espectáculo” con voluntarios “bien preparados” para hacer reír a sus pacientes. Porque, mas allá del objetivo final, lo que pretenden es hacer más llevadera la estancia de los pacientes, “ya sea en hospitales públicos, en clínicas privadas, en centros de acogida o en geriátricos”, puesto que “la risa no tiene edad ni condición”.

La experiencia de Peretó va más allá de la adquirida en los improvisados escenarios en los que actúa. Ella misma experimentó en sus carnes, desde pequeña, lo que significa pasar la infancia rodeada de paratos médicos, de agujas y vendas, de asépticas batas blancas.

La Asociación funciona desde hace tiempo en Barcelona y recientemente se ha puesto en marcha en Girona. Sirve también “para dar trabajo a la gente del mundo del espectáculo, tan desnotada hasta hace poco en nuestro país y que todavia tiene muchas dificultades para formarse y trabajar”. No es el caso de Peretó, que cuenta en su curriculum con catorce cursos y talleres de formación artísitica, impartidos entre otros por Jango Edwards, Luis Loco Brusca, Sergi Claramunt (Payasospital), Mercè Cando (Hospiclown), Pilar Perán (Payapupas) y Fernando Córdoba (Risaterapia) y trabaja ahorade forma voluntaria.

Nuestra Filosofía:

“Es clara: mejorar la calidad de vida de los pacientes”, convertidos ahora en público, “desdramatizando el entorno hospitalario y ofreciendo momentos de distensión a través de la fantasía, el humor y la risa”. Tienen números específicos para pedriatría, oncología, neonatal (terapia musical), preoperatorio, urgencias … Para ello trabajan siempre en estrecha colaboración con el equipo médico, al cual implican todo lo posible y también con las familias.

“Hace falta mucha complicidad con el entorno, especialmente con los padres de los pacientes menores puesto que transmiten su tristeza y angustia a los niños estohunde al niño aunque no lo perciban. El clown rompe el vínculo de dolor entre los padres y los hijos con una sonrisa”, asegura Peretó.

Actuan en pareja para mantener la tranquilidad y el silencio propios de un hospital y por respeto a los enfermos que no participan del espectáculo, que a menudo se diseña a medida para ofrecer una atención personalizada en función de la patología, la edad y las preferencias de cada paciente; mimo, malabares, marionetas, parodias clásicas o improvisadas, canciones y magia son algunos de los recursos que aplican según los principios del decálogo de animación hospitalaria puclicado el 14 de febrero, día de las cardiopatías y que aboga por la inclusión en los centros médicos de servicios como ludotecas, cibertecas, payasos de hospital y voluntarios de ayuda a los familiares de los pacientes, proyecto este último en marcha en Sant Joan de Déu y en estudio el Joan XIII de Tarragona. Todo para hacer reír y para obtenera cambio “el tesoro” de que habla Charlie Rivel, la sonrisa de quien más lo necesita.

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